Por Emilio Perelli
Fotografía: Ignacio Pesolano

Existe un rincón de África en Buenos Aires, y ese lugar se encuentra en la casa de Omar Mussa, en Palermo. Con el concepto de restaurant a puertas cerradas, AfricaSana ofrece no sólo una propuesta gastronómica diferente, sino sobre todo una experiencia al visitante.

La casa de Omar es un espacio donde los sabores, los colores, la música y las historias que el anfitrión está dispuesto a compartir, permiten al comensal conectarse con sensaciones que están a más de 10.000 kilómetros, más precisamente en la costa este del África central.
Omar (35) llegó a Buenos Aires desde isla Mafia, Tanzania, hace tres años, y en un perfecto español nos explica que su intención es que el visitante, durante el tiempo compartido, aprenda más de un lugar del que poco conocemos; quebrar los estereotipos que tenemos acerca del continente, asociados a la pobreza, al hambre, a la vida salvaje. Omar comenta que África es enorme no solo en dimensiones, sino en diversidad de paisajes y en riqueza cultural.

¿Cómo nació la idea de abrir un emprendimiento gastronómico lejos de casa?

Llegado a Buenos Aires, me di cuenta que había poco conocimiento sobre África y especialmente sobre la áfrica subsahariana. No podía acceder a ningún trabajo formal y de alguna manera quería unir ambas cosas. Mi profesor de español me contó sobre el sistema de restaurant a puertas cerradas, que ofrecían no solo comida, sino también una experiencia. Y me pareció que todo encajaba. Cocinar y usar la comida para difundir la cultura swahili, la cultura de mi gente.

¿Cuál es el plato principal o fuerte del restaurant?

Creo que lo que mejor cocino es el pescado, la comida típica de la costa. Con distintas salsas y cocciones, allí somos fuertes. También las sopas que resultan muy novedosas para la gente que nos visita. Sopa de plátano, porotos, champignones y la sopa agria de Zanzíbar.

¿Cuánto tuvo que ver la formación, estudios y experiencias previas al emprendimiento?

Mucho. Cociné desde pequeño. Como la mayoría de los africanos, los niños ayudan mucho a sus madres en la tarea de preparar, macerar, usar el mortero para moler, y cocinar. Cuando crecí estudié Food and Beverage en un Instituto superior en Zanzíbar, y trabajé durante 12 años en hoteles de cadenas internacionales.

¿Cuál fue el principal obstáculo en el comienzo del emprendimiento?

No tuve obstáculos, trabajé durante un año para conseguir el dinero para empezar. Luego con Ali, un amigo paisano que ya no vive en Argentina, armamos los primeros menúes. Y con el apoyo de mi señora, que es la anfitriona en nuestra casa, logramos armar una “experiencia swahili”. Intentamos dar un excelente servicio, al tiempo que mostramos la cultura que con Sandra tanto amamos.

¿Cuál fue la respuesta de la gente al llevar una propuesta cultural diferente a otro país?

La gente ha sido muy receptiva a nuestra propuesta. Quieren probar sabores diferentes, pero también sienten curiosidad por nuestra cultura y costumbres. Vamos incorporando telas africanas, sandalias hechas a mano por los Masai, y ayudamos a organizar viajes de Safari al este de África. Todo esto fue surgiendo luego de la comida, cuando la gente nos fue pidiendo más. Hasta tenemos alumnos para clases del idioma swahili.

¿En qué etapa está actualmente el emprendimiento y cuáles son las expectativas o planes a futuro?

Hace ya un año que empezamos y trabajamos con la intención de mantener la buena calidad en el servicio que damos. Aceptamos hasta 16 comensales, porque es la cantidad que consideramos podemos atender para ofrecer un buen servicio. Seguiremos por este camino.

Omar y Sandra son excelentes anfitriones, para el que desee conocer de qué se trata la propuesta, el sistema es a puertas cerradas, luego de la reserva, los comensales reciben los datos con la dirección.
Se puede reservar mediante CookApp o contactarse por facebook: AfricaSana#Swahili