Por Emilio Perelli
Diseño de imagen: Ignacio Pesolano

ARRANCAR entrevistó a la licenciada Chabely Torriente Menéndez, investigadora psicosocial del proyecto Palomas, a raíz del lanzamiento del documental “Mujeres, los poderes vitales del éxito”.

Un film inspirador desarrollado en Cuba acerca de la experiencia de 25 mujeres emprendedoras que vencen las barreras que instala la sociedad.

Desde nuestro espacio, queremos contarles a nuestros lectores el panorama actual en otras latitudes en lo referido a la igualdad de género, de oportunidades y de proyección económica de las mujeres.

Los invitamos a disfrutar del documental:

 

¿Cuál fue el motivo de realizar un documental referido a emprendedores, y fundamentalmente a mujeres emprendedoras?

Desde 2010, Cuba ha transitado por una desafiante actualización de su Modelo Económico: se relanzó en el país el autoempleo y se empezaron a crear cooperativas, pequeñas y medianas empresas. Muchas mujeres han encontrado en ellas una oportunidad de empleo y un proyecto de vida, y se han incorporado a estas nuevas formas de gestión, y no solo se han incorporado, pues con el paso de los años ha aumentado el número de cubanas que optan por estas alternativas.

Su desempeño profesional y humano es meritorio, y exitoso para muchas, además de que impulsan el desarrollo personal, económico y social de nuestra isla, por lo que constituye un motivo más que suficiente para producir un audiovisual que devele cómo 25 Mujeres Cubanas hacedoras de su propio camino, edifican sus vidas y las de su familia a favor del desarrollo del Proyecto Social Cubano.

La diversidad de las realidades e identidades que las definen, expresan la heterogeneidad desde la que se lanzan estas cubanas a buscar nuevos horizontes, y vencer barreras que encuentran a su paso.

¿Cómo ven el panorama futuro de la mujer emprendedora  teniendo en cuenta la realidad que se vive actualmente en Cuba? ¿Cuentan con apoyo del gobierno en lo referente a legislación, subsidios, etc.?

El empleo particular, al igual que el empleo estatal, se encuentra estipulado y regulado en nuestro Código de Trabajo, donde se contempla su formalización, las condiciones de salud y seguridad, seguridad social, así como los deberes y derechos del empleador y del trabajador.

En el futuro debe trabajarse en base de mejorar las dificultades detectadas para lograr potenciar este tipo de emprendimiento, sobre todo para las mujeres que ponen sus poderes vitales a disposición de construir una sociedad diferente, donde las personas logren vivir de forma digna y plena.

¿Cuál es la mayor dificultad para un emprendedor hoy por hoy en Cuba?

Las nuevas formas de gestión económica, aún se encuentran en proceso de construcción y actualización en Cuba, por lo que constituyen un reto diario en su significación e implementación para quienes optan por ejercerlas.

Aún deben crearse y/o perfeccionarse las estructuras mayoristas para el abastecimiento de emprendodoras/es, además de una serie de aseguramiento de sus emprendimientos, teniendo en cuenta los puntos de partida desde los que inician sus iniciativas particulares. Además, los conocimientos y la preparación de alto nivel técnico y profesional podrían encontrar aún más posibilidades de desarrollo y realización desde el autoempleo.

¿Es marcada la desigualdad en cuanto al género? ¿Para la mujer es más complicado que un emprendimiento madure? ¿Por qué?

Nuestro país se ha caracterizado por impulsar y defender la equidad entre sus habitantes, y han sido muchos los avances que se han logrado desde el triunfo de la Revolución en 1959, tal como refiere nuestro Código de Trabajo donde se aborda el derecho de cada persona a acceder a un empleo en cualquier sector “sin discriminación por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana”.

No obstante, aún persisten limitaciones sobre las que trabajamos: En las entrevistas se aprecia la distribución desigual de las responsabilidades domésticas y de cuidado, la falta de recursos, de bienes, de información o redes humanas que obstaculizan el alcance de los proyectos laborales y personales de algunas mujeres.

De igual manera se ha utilizado un lenguaje androcéntrico para nombrar las actividades permitidas, y solo en aquellos empleos tradicionalmente asumidos por las mujeres, se nombran en femenino, reproduciendo una visión sexista de los trabajos.

El autoempleo constituye, sin lugar a duda, un espacio muy necesario ante las realidades actuales cubanas, pero todavía podemos lograr que se desarrolle en mejores condiciones para mujeres y hombres.

Lic. Chabely Torriente Menéndez
Investigadora Psicosocial
Proyecto Palomas
Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social